lunes, 4 de marzo de 2013

¿Solo cuenta la victoria?

 
Aunque ya lleva tiempo rondando por internet, para los que no lo haya visto os pongo una noticia que me ha llamado la atención, algunas veces el deporte es algo más que la victoria y los que saben competir lo saben.

En La soledad del corredor de fondo, la novela y la película, el protagonista, un chaval de un reformatorio, un fenómeno del campo a través, se deja ganar en un cross por el representante de un colegio pijo. Lo hace como gesto de rebeldía, de libertad, para fastidiar a su carcelero-entrenador-profesor. Una acción hermosa que, dicen los entendidos en atletismo, es puramente peliculera, imposible en la vida real, añaden, pues un atleta, uno bueno, nunca se dejaría ganar.
Quizás la vida real ya no es lo que era. O el cross. Pero no el valor, o la rebeldía. O la necesidad de los gestos valientes, hermosos, esperanzadores.
Hace un par de semanas, el 2 de diciembre, Iván Fernández Anaya, atleta vitoriano de 24 años, se negó a ganar el cross de Burlada, en Navarra. “No merecía ganarlo. Hice lo que tenía que hacer”, dice Fernández Anaya, quien, cuando iba segundo, bastante distanciado del primero, en la última recta de la carrera, observó cómo el seguro ganador, el keniano Abel Mutai (un muy buen atleta: medallista de bronce en los 3.000 metros obstáculos de los Juegos de Londres) se equivocaba de línea de meta y se paraba una decena de metros antes de la pancarta. Fernández Anaya le alcanzó con rapidez, pero en vez de aprovechar la situación para acelerar y ganar, se quedó a su espalda y con gestos y casi empujándole le llevó hasta la meta, dejándole pasar por delante. “Él era el justo vencedor. Me sacaba una distancia que ya no podía haber superado si no se equivoca. Desde que vi que se paraba sabía que no iba a pasarle”.
 
“Yo no lo habría hecho”, admite su entrenador, Martín Fiz
A Fernández Anaya, que estudia un módulo de FP pues no piensa que en el futuro se pueda vivir del atletismo, le entrena en Vitoria Martín Fiz. Lo hace en el mismo lugar, el Prado, en la misma senda física que no filosófica, en la que el famoso vitoriano sumó kilómetros y kilómetros para llegar a proclamarse campeón de Europa y del mundo de maratón. “Fue un gesto de honradez muy bueno”, dice Fiz. “Un gesto de los que ya no se hacen. Mejor dicho, un gesto de los que nunca se han hecho. Un gesto que yo mismo no habría tenido. Yo sí que me habría aprovechado para ganar”.
Cuenta Fiz que el detalle le honra a su pupilo. “El gesto le ha hecho ser mejor persona pero no mejor atleta. Ha desaprovechado una ocasión. Ganar te hace siempre más atleta. Se sale siempre a ganar. Hay que salir a ganar”, dice Fiz, quien recuerda cómo en el Mundial del 97 en Atenas él fue tirando todo el maratón y no pudo despegar a Abel Antón, quien en los últimos metros le atacó y le ganó con facilidad después de haberse aprovechado de su trabajo. “Y yo sabía que iba a pasar eso. Sabía que a menos que se le subiera un gemelo o le pasara un percance, Antón me ganaría. Pero la competición es así. No habría sido lógico que Antón me dejara ganar”.
“En los tiempos que corren, vienen bien gestos de honradez”, dice Iván Fernández
Fernández Anaya se entrena en el Prado todos los días y cuando se lo permiten los estudios, unos tres días a la semana, en sesión doble. Los técnicos dicen que está a un paso de la elite española del cross, y ya figura entre los que mejor marca tienen en 5.000 metros. Dicen que no le falta nada para llegar al menos a la selección española para el Mundial de cross, que es su objetivo esta temporada, aunque, según su propio entrenador, le puede la presión. “En las grandes competiciones se atenaza”, dice Fiz. “Le falta saber superar la presión, que es lo que diferencia a los campeones. Si no, habría estado en el reciente Europeo”.
“En el cross de Burlada apenas había nada en juego, ni tampoco mucho dinero, aparte del poder decir que había ganado a un medallista olímpico”, dice Fernández Anaya. “Pero aunque me hubieran dicho que ganando tenía plaza en la selección española para el Europeo, tampoco lo habría hecho. Otra cosa, claro, sería si en juego hubieran estado una medalla en el Mundial o en el Europeo. Entonces, creo que sí, que me habría aprovechado para ganar… Pero también creo que ha dado más nombre haber hecho lo que hice que si hubiera ganado. Y eso es muy importante, porque hoy en día, tal como están las cosas en todos los ambientes, en el fútbol, en la sociedad, en la política, donde parece que todo vale, un gesto de honradez viene muy bien”.

http://www.youtube.com/watch?v=Dy_LxkRZEbI

 

Motivaciones para que no abandonen el fútbol prematuramente

Sin motivación el aprendizaje es rutinario
 
Al comienza de mi etapa en este mundo del fútbol, haya por los años 90 era muy común escuchar a los profesores hablarnos del “síndrome de saturación deportiva”, cuya explicación era que los jóvenes abandonaban el deporte, justo en el momento donde ellos deberían rendir más y la causa la centralizaban en la mala relación con el entrenador.
Paso bastante tiempo desde entonces y si bien no existen en nuestro país estudios científicos al respecto, se fue aclarando un poco el panorama a través de los años gracias a estudios realizados en otros países y a la importancia que poco a poco se le va dando a la psicología del deporte.
En el fútbol,  en nuestro país sería interesante para futuras investigaciones plantearse las siguientes preguntas  ¿cuántos de los niños que comienzan en las divisiones inferiores llegan a primera división? ¿cuántos de los deportistas profesionales cuando abandonan el fútbol siguen jugándolo por placer?
Creo que es fundamental saber cuáles son las causas del abandono deportivo o también denominado  “atleta quemado” para poder encontrar  soluciones a este problema y no quedarnos “rumiando” el problema mismo.
Los autores Daniel Goul y Linda Petlichkoff enumeran algunas motivaciones para el abandono como también para la participación, entre las motivaciones superficiales (lo que dicen los niños) se encuentran:
 
LAS PERSONALES
  • Otros intereses
  • Falta de diversión
  • Falta de mejoría en las habilidades motrices
LAS DE SITUACION
  • Énfasis en un programa de entrenamiento muy serio (sin lugar para la diversión) 
Dentro de las motivaciones para la participación se encuentran :
  • Diversión
  • Logros (ganar)
  • Mejora de las habilidades técnico, tácticas  y físicas
  • Tiempo para jugar
En relación a las soluciones y propuestas para  lograr un mayor interés en el alumno, nos dicen los autores citados anteriormente:
“Los excelentes métodos para descubrir las motivaciones individuales de los deportistas juveniles involucran discusiones individuales, el desarrollo de una buena capacidad de escuchar, y la observación.”
 
En definitiva, si los que estamos enseñando fútbol o involucrados de una u otra manera  en este deporte, ofrecemos espacios para el diálogo, el compromiso y la solución de problemas lograremos un menor abandono del este hermoso deporte en los jóvenes, además podremos ayudar a que los deportistas profesionales cuando se retiren encuentren el placer de jugar  al fútbol más allá de los logros, en forma recreativa y para mejorar su salud psicofísica.